Hace dos años, la Educación Pública, amaneció de luto.
A las 8 de la mañana, en el barrio de La escuela N° 49, ¨ Nicolás Avellaneda¨ explotó a causa de pérdidas de gas, en el que murieron dos trabajadores de la educación; Sandra Calamaro y Rubén Rodríguez
Moreno, una vez más la expresión de la injusticia, y paradójicamente, del compromiso de muchos, a quienes no le enseñaron que su tarea era hacer el desayuno; pero que aprendieron que en el Barrio San Carlos, algo caliente en la panza, ayuda a que todos aprendan mejor.
Nada más simbólico, los dos cuerpos, fueron expulsados de la escuela pública y destrozados en la calle, tal vez como metáfora del abandono y desprecio que abiertamente confesó el macrismo, sobre todas las instituciones públicas.
No fue un accidente, fue negligencia, abandono, desinterés, y una disputa histórica por la provincia de Buenos Aires, quien define los resultados electorales a nivel nacional.
Seguimos recordando a los compañeros, exigiendo justicia y mejores condiciones de trabajo para los y la trabajadores de la educación.
