Hay un proverbio africano que dice:¨Para criar a un niño hace falta un tribu entera¨

Hay un proverbio africano que dice:¨Para criar a un niño hace falta un tribu entera¨
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Hace dos meses, hicimos una pausa, para saber cómo están las familias de maternal. Recibimos unos 70 whatsapp y cientos de fotos, que nos permite, seguir pensando cómo acompañar el cuidado, la crianza y educación comunitaria.Unas 25 educadoras, nos juntamos quincenalmente por zoom, para analizar esa información y poder responder de manera situada a los deseos, necesidades y preocupaciones de las familias.Nuestra primera devolución se centró en poder valorizar los modos cotidianos en que los niños y niñas aprenden y participan junto a todos los miembros de las familias, así como reconocer las emociones propias y esperadas, de los más pequeños en este momento tan complejo. 

Carta colectiva

Llevamos tres meses sin vernos, y nos hizo muy bien, que nos contaran cómo están sus hijos e hijas, cómo atraviesan ustedes el aislamiento y qué actividades hacen diariamente.

En las fotos, videos y textos, vimos lo creativos que son,  porque los y las suman a las actividades de la vida cotidiana, para que aprendan, participen, y también para acompañar los cambios de humor que provoca el encierro, y la imposibilidad de ir al centro comunitario, de ver familiares y amigos, y de salir a la plaza. Sabemos que el llanto o el enojo, sin causa aparente, son cansadores; pero aunque sean muy pequeños; ellos entienden que algo distinto está pasando y pueden estar asustados, cansados, o tristes. Por eso alentamos a que los sigan sumando a las actividades cotidianas como barrer, cocinar, regar las plantas, jugar con los animales y con los hermanos, doblar la ropa, hacer la cama, cantar, porque son las mejores propuestas para que los niños y las niñas, aprendan a  participar , y de a poco ser más autónomos e independientes.

Vemos en los materiales que nos mandaron, que los niños y las niñas, están creciendo, y aprendiendo cosas nuevas, de la forma en que pueden, como les sale, a su tiempo, solos o con la ayuda de otros familiares. Como nos contaron algunos quieren hacer las cosas ¨solitos y si ayuda¨  y hay que ser pacientes, para no retarlos,  porque se ensucian, rompen cosas o tardan mucho. Aunque no lo crean, ese es el camino lento de la autonomía, dejarlos que prueben, se equivoquen, y aprendan a pedir ayuda.

Por último, les contamos que en el centro, los incentivamos a formar parte de las tareas comunitarias, como el guardado, el orden de los juguetes, el armado de la mesa, porque participar en lo común, los vuelve más seguros y les da confianza en sí mismo y en los adultos, en tanto los esperamos, los respetamos y los cuidamos, en sus diferencias.

Nuevamente gracias por comunicarse, para poder seguir acompañando la crianza y cuidado de manera comunitaria!


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