Por las ollas llegamos a la niñez

Por las ollas llegamos a la niñez
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Hace casi treinta años nos convocó el hambre, la desocupación, y no el trabajo con las niñeces. Sin embargo la crisis de los 90 se acentuaba y los pibes, que venían a llevarse la vianda con sus familias, no se iban.

Diariamente deambulaban y merodeaban alrededor de las ollas o en los patios gastados de tierra. Su insistencia por estar, nuestros miedos e incomodidad ante posibles accidentes, y la necesidad de ofrecerles algo más que comida, devinieron en preguntarnos qué hacer. Y buscando respuestas, construimos el proyecto político educativo y comunitario, para los 2900 pibes y pibas, familias y vecinos, que diariamente asisten a los 16 Centros Comunitarios de Educación Popular, que conforman la Red Andando.

Un camino poblado de reflexiones y cuestionamientos, para no reproducir miradas simplistas y esencializadas sobre la niñez, que puso en tensión algunas de nuestras representaciones iniciales: ¨restituir la infancia a los pibes pobres¨, ¨los pibes pobres son víctimas¨, ¨hay que protegerlos porque son indefensos¨, ¨hay que llevarlos a lugares de comida rápida para que disfruten lo mismo que todos los niños¨, ¨la niñez debería ser una etapa feliz¨, ¨los niños y las niñas solo debe jugar¨, ¨son víctimas de las familias en las que nacieron¨. Estas y otras representaciones las fuimos deconstruyendo a partir de pensar las infancias, a través de la categoría – diversidad y desigualdad -. Como sostiene Colangelo (2003) estas dos dimensiones permiten analizar los problemas de la niñez de manera integral, relacional y en una trama más amplia de relaciones sociales, así como reconocer y valorar los diferentes modos de cuidado, crianza en las que los pibes crecen y se desarrollan.

Aprendimos a partir de verlos y escucharlos

A medida que fuimos reconociéndolos como personas, más allá de la edad, agudizamos la escucha y la mirada, para conocer cómo transitan sus experiencias vitales y cómo significan el entorno en el que viven. Verlos participar, negociar, organizar, preguntar, opinar, enojarse, indicarnos qué desean por medio del cuerpo o sonidos (cuando no han desarrollado el lenguaje oral) entre pares y con otros adultos, introdujo en la Red, nuevas ideas en torno la niñez. Particularmente, que la infancia es un concepto plural, en tanto se representa y se vive, de manera diferente en los grupos sociales

En este sentido trabajar con niños, niñas y jóvenes, de sectores populares de barrios periféricos del conurbano, muchos hijos e hijas de migrantes,

Los pibes son parte del entramado social, y es importante que participen, más allá de la edad, en situaciones que también los afectan; al respecto un grupo de educadora reflexiona acerca de la participación, de niños y niñas de cuatro y cinco años, en una marcha organizada en la comunidad:

Con un mate intercambiamos pareceres y sentires, que profundizó la decisión de seguir marchando cada vez que se vulneren los derechos de cada uno de nosotros. Reafirmaos que somos una organización que estamos luchando por y con los chicos, ellos son parte de la pelea y son el motor transformador. Hace unos años, creíamos que no entendían porque eran pequeños, o que debíamos ¨ cuidarlos y protegerlos de los problemas sociales¨. ¡Qué equivocadas estábamos!, cuando los escuchamos, los sentimos y los vemos, los pibes nos cuentan qué les preocupa e indigna de nuestra sociedad.

Cuando las instituciones ofrecemos oportunidades de participación, los pibes se saben organizar.

¨ (…) si los adultos le damos el espacio para opinar y tomar decisiones, pueden ser conscientes y solidarios. Cuando se trata de aprender con otros y de otros, pueden dejar a un lado sus diferencias y colaborar con los saberes que ya tienen incorporados, siendo conscientes de que un bien común para todos es posible”

Los chicos y chicas tienen sus propias ideas sobre la sociedad y el mundo, las cuales son construidas en relación a los ambientes y personas, en los que se desarrollan y crecen, atravesadas por sus propias posiciones de clase y género. Por ejemplo, Luna (11 años), afirma que de grande prefiere ¨ ser cualquier cosa menos policía¨; Nahiara (8 años) manifiesta desear ¨tener derecho a comer y a que su mamá no le grite tanto¨, y la mamá de Julia, recuerda:

¨ (…) con tan sólo 3 años, antes que la situación llegara más lejos, la niña la tomó la mano y le dijo: mamá nos vamos a jugar con los autitos. Esa invitación, significó el fin de la relación, porque entendió y advirtió que su hija estaba sufriendo, pero que a la vez estaba inventando modos de protegerla¨.

Para acompañar el crecimiento, cuidado, educación y problemas de las infancias y juventudes, hay que conocer las personas, los ambientes, y las experiencias, en donde aprenden, participan, y se cuidan, las cuales exceden la idea de familia nuclear y al reconocimiento de la escuela cómo el espacio de las infancias. ¨Hay pibes que van a trabajar, o tienen hijos/ as, pero no abandonan la escuela¨, ¨entre hermanos se cuidan, porque ayuda a la organización de la casa¨; ¨muchos abuelos cuidan, sin que eso signifique abandono¨.

Foto II. Bandera de la Red Andando

Por las ollas llegamos a la niñez, y junto a ellas, seguimos repensando los sentidos de nuestro trabajo comunitario. Entendemos que ¨la infancia es hoy¨, lo cual nos obliga a rever a construir con otros adultos e instituciones, proyectos integrales y a mediano plazo, que ponga el acento en problemas estructurales y que desenmascare, que el hambre, la falta de vacantes, la inequidad de los barrios, la inaccesibilidad de la salud, no es un problema de las infancias y sus familias, sino de las condiciones desiguales (simbólicas y económicas) en las que se ejerce el cuidado y la crianza en muchos barrios del conurbano bonaerense.

Reconocer a los niños, niñas y jóvenes, como actores sociales, y no solo como sujetos de derechos, nos desafía a pensar como desde el trabajo comunitario, se visibilizan sus puntos de vistas, a fin de que seas considerados por las políticas públicas y programas, que los tiene como destinatarios.

Educadoras y educadores de la Red Andando – Merlo- Moreno

Fuente: https://rebelion.org


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Un comentario en «Por las ollas llegamos a la niñez»

  1. Gracias a Rebelion. org que publico la nota escrita, entre educadoras comunitarias, en la que seguimos pensando y desafiando la reflexión colectiva

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